Van Gogh, autorretrato

LA CULTURA, EL CONOCIMIENTO, EL ARTE Y LA CIENCIA. (Van Gogh, autorretrato) JUAN YÁÑEZ, desde San Juan de los Morros Venezuela, les da la más cordial bienvenida...


miércoles, 13 de abril de 2016

Al Límite // El Estado comienza a perder sentido; por Luis García Mora



Por Luis García Mora | Caracas, Venezuela. 10 de abril, 2016

Se rompen los diques del comportamiento y del orden social. De la legalidad en todos los niveles. Desde el Alto Gobierno (qué tristeza) hasta las desasistidas barriadas de Caracas y del resto de las ciudades del país.

Navegamos en un estado de confusión, de alteración. Especialmente del orden público y social, en esta mezcla informe de revolución, rebelión y revuelta. De disturbios y sublevaciones públicas y de agitación sin propósito definido.

Desde quienes siembran la confusión y se levantan contra la autoridad, pasando por el desobediente y el indócil, hasta el delincuente y el asesino. Es el presente tumultuoso y caótico mezclado con una supuesta visión cosmogónica e histórica, convertida en acto o, como decía Octavio Paz, violencia lúcida.

Como Chávez con su intento de golpe de Estado del 4 de Febrero del 92, Maduro hoy, en su deseo de realizar cambios constitucionales sin cambiar la Constitución, actúa desde los órganos del Estado. Con un grupo militar, dadas las recientes declaraciones del ciudadano ministro de la Defensa, general Padrino López que, de acuerdo con Control Ciudadano, constituyen un atentado contra el poder legítimo, como lo es la soberana Asamblea Nacional, electa mayoritariamente con el voto del poder popular.

Y más grave: en este devenir continuo de desobediencias institucionales en las que el Tribunal Supremo se alza y se alzan además la Contraloría y la Fuerza Armada y sus componentes, al oficialmente instruirles a sus jefes que desobedezcan las soberanas citaciones del Parlamento en contra de lo establecido en la Constitución y las leyes, se está dando comienzo a la sucesión de faltas que amenazan la estructura del Estado mismo.

El voto comienza a perder sentido.

Las instituciones soberanas comienzan a perder sentido.

Y a perder sentido el Estado mismo.

Los hechos dictan sus consecuencias. El bailoteo a que se está sometiendo el aparato legal constitucional manipulándolo hacia todos lados según convenga, está siendo espejeado por los diferentes sectores de la sociedad, que también comienzan a saltarse la ley a su manera.

Desde el Alto Poder se está consumando –voluntaria o involuntariamente– la ruptura de los pactos de convivencia.

Y lo peor, comienzan a no sentirse las desemejanzas entre este accionar casi delictivo –del verbo latino delinquere, que significa abandonar, apartarse del buen camino, alejarse del sendero señalado por la ley– que intenta desconocer olímpicamente la esencia constitucional democrática de nuestra soberanía como pueblo.

Con su peligrosísimo y evidente impacto simbólico y multiplicador en los diferentes estamentos de la sociedad venezolana, particularmente en las inmensas barriadas de Caracas y el resto de las zonas urbanas del país, donde hoy está campeando sin control el hambre, la miseria y la muerte, con la constante violación de la ley y la vida, por esta reciente e increíble expansión de las redes delincuenciales. Redes que están pasando a dominar nuestras propiedades y nuestra cotidianidad, dentro una espiral tan vertiginosa como la inflacionaria y donde, por ejemplo, un nuevo líder del Cementerio y El Valle en Caracas, alias “Lucifer”, es capaz de imponer un toque de queda.

Es la descomposición.

Y el espejeo es alucinante.

Según el viejo sabio sacerdote Alejandro Moreno, (con sus más de cincuenta años sumergido en Petare), los perfiles del delincuente venezolano son los mismos de los gobernantes actuales.

“No asumir ninguna responsabilidad por los propios actos; afirmar su yo sobre y contra todos los límites; lenguaje centrado en el yo; los problemas vividos siempre como el yo, nunca como de los demás; y la búsqueda del dominio y el protagonismo siempre y en todo”.

Y para convencernos sólo bastaría echarle un ojo a la memoria de aquel “Aló Presidente” mesmérico de Chávez o las agobiantes cadenas o programación continua del presidente Maduro o de Cabello, para sentir los signos evidentes de claustrofobia de un mundo centralizado en sí mismo.

La implantación por años y años del mensaje del poder como valor único, por encima de todo y de todos.

Del Estado soy yo. De un Estado-Gobierno-Partido que en la fantasía de cualquier Steven Spielberg dibujaría el personaje de un mega-pran, que crea sistemas paralelos al margen de una legítima gobernabilidad, rebelde a toda forma racional –nacional e internacional–  de control.

Un Estado que cada vez se parece más al delincuente violento. Que culpa a los demás de sus errores y desviaciones, y se relaciona campechanamente con el sector transgresor de la población.

Un Estado que se alimenta ideológicamente y materializa sus distintas acciones dentro de otras distorsiones sociales, fomentando el estilo de malvivientes fanáticos que ensalzan la violación de la propiedad privada como un logro o apedrean un canal de TV independiente o impiden, con el uso de la violencia, una marcha opositora.

Atravesamos este difícil trance sin ninguna orientación de poder sabia, madura, civilizada.

Observamos pasmados que no hay Estado, o peor, que el Estado efectivo es el que imponen los grupos criminales. Que hay dos sectores de la sociedad que nunca se han comunicado. El que, como dice el padre Moreno, representa al del cerro, y el otro, que representa al del edificio. Y que lo primero que nos viene a los ojos es la drástica disminución de la edad de estos preadolescentes victimarios y víctimas.

Está naciendo una red de pequeños ejércitos.

Un verdadero Estado debajo del Estado formal, ineficiente y vacío, que rige la conducta y la manera de vivir de las personas.

Motivado fundamentalmente por el dinero (que los amos del régimen saquean casi públicamente y lo exhiben en esta Venezuela que es percibida ya como el país más corrupto de América Latina). Y por un respeto y prestigio cimentado sobre el que más tiene, el que más roba y el que más intimida.

Sobre el miedo.

La Policía Nacional Bolivariana atraviesa una crisis estructural. Asesinan a tiros y posteriormente queman al jefe de la Brigada Motorizada de Policaracas.

Asesinan a un PNB junto a su esposa y luego los queman frente a sus hijas. Las autoridades sostienen que la familia fue secuestrada en El Paraíso, cerca de la Cota 905.

Masacre: Diez muertos deja guerra entre bandas en El Valle.

150 hombres de tres grupos llegaron para acabar con la banda de “Franklin, El Menor”.

ADENDA

Toda nuestra historia ha estado signada por la visión pesimista que nuestras élites tienen del pueblo venezolano. Y ese pesimismo ha sido radical hasta en El Libertador Simón Bolívar.

Para él el venezolano no está incapacitado sino estructuralmente inhabilitado para la modernidad. No puede ser moderno. En consecuencia, lo que está planteando es cambiarlo o eliminarlo.

Un pensamiento que ayudó a crear una modernidad “compasiva”, de herencia hispana y católica, que intentó incorporar al venezolano al estilo de Copei, junto a otra visión “comprensiva” al estilo de AD.

Y el cambio que llega con la “modernidad” de la izquierda cabalgando sobre Chávez quiere “transformar” (no incorporar) al venezolano, para buscar ese “hombre nuevo” ¿hegeliano?, en un proceso que obliga a la eliminación de lo anterior para producir, como dice Alexander Campos, “algo nuevo en la síntesis de los contrarios, donde no quede ni lo nuevo ni lo viejo”.

Por eso quienes llegaron con Chávez quisieron acabar con todo para producir algo.

Y hoy, para quienes aún sobreviven alrededor del presidente Maduro (imagino a Jaua, Jorge Rodríguez, etcétera), su revolución es sin duda un pensamiento, una cosmovisión o “visión del mundo” o Weltanschauung. Y por eso la confrontación es tan importante como respuesta. Que es la raíz pesimista del problema.

No los van a convencer con el diálogo.

Como élite ellos también ven al venezolano desde una modernidad antigua. Nunca se han considerado parte del pueblo venezolano, sino otra cosa. Y además destinados a dirigir esto a un destino mucho mejor “para él”.

De manera que el problema es que la izquierda que entra al Gobierno con Chávez no plantea la incorporación del pueblo a un proyecto de modernización, porque estructuralmente el proyecto no puede ser moderno. El “nosotros” para ellos es el lumpen.

Pero no pueden realizar su proyecto sin una noción de pueblo.

Y en este sentido, me dicen que para Rigoberto Lanz, uno de sus ideólogos, en el pueblo se concentraba “todo lo que nosotros debemos eliminar para ser modernos, todos los vicios que ustedes están alabando”.

Y como quien valoró esa posición asistencialista comprensiva del pueblo fue AD, por ello Chávez jamás le perdonó –ni los que sobreviven con Maduro– haber colocado al pueblo en posición de Gobierno, haberle dado valor.

Dos coincidencias entre Gobierno y oposición: el menosprecio del pueblo. De ahí la desconexión ante la crisis.

¿Y qué ha pasado? Que en este momento ese 76.5 de pobreza se ha dado cuenta de que el chavismo los consideró una simple excusa, un comodín. No su razón de ser.

Que la palabra pueblo sirve a los transgresores como la gran justificación que los hace impermeables a la justicia.

El pueblo como escudo entre la Justicia y el ladrón. Más el otro escudo, muy resbaloso e inasible, al que se recurrió en los barrios y las cárceles: el malandraje. Ese enemigo a quien temen los ciudadanos y que está comenzando a jugar un papel muy extraño.

Se dice que hace dos años aquí rompieron el pacto con ese “pranato” nacional y aquel está formando hoy un Estado por su cuenta. De ahí la feria de pandillas, equipadas con el armamento más sofisticado en calles, avenidas y territorios. Con masacres sucesivas. Una verdadera guerra urbana que se solapa en la mirada de las autoridades.

Como por ejemplo en El Valle. Según la periodista Angélica Lugo, los graffitis marcan el territorio en la parte baja del sector Cerro Grande del barrio 19 de Abril. Incluso los funcionarios de Policaracas y de la Policía Nacional respetan las áreas delimitadas por la banda Carro Loco, que mantiene cercados a los vecinos de la zona.

Se dice que estamos en plena formación del GGV (Gran Grupo Violento) que ya tiene un eje que domina el gran Centro Norte Costero desde Anzoátegui hasta Puerto Cabello, conformado por 3 grandes grupos: 1) El de “Lucifer”, que domina el eje desde El Cementerio hasta Coche, 2) El “tren (imagen que significa la agrupación de varios vagones) de Aragua y Carabobo”, cuyo límite jurisdiccional es Tejerías. Y 3) “La hermandad del Picure” (la cabeza que ha imaginado todo esto), desde el Norte del Estado Guárico hasta Ocumare del Tuy. Organización criminal que, según, maneja una nómina de más de 100 millones de bolívares semanales.

Imagine el trabajo delincuencial necesario para mantener esos volúmenes.

Y ¿quién les dio el germen (militar, ideológico) para empezar esto?

Las “Zonas de Paz”.

Como en una novela de James Ellroy, “Lucifer”, gran unificador de las “mega bandas” de El Valle, Cota 905 y El Cementerio, está pagando en dólares por policía muerto.

El Estado no existe ni en el papel.

Y el gobierno hace que el voto comience a perder sentido. Que las instituciones electas, que el estado mismo comience a perder sentido.


Los hechos dictan sus consecuencias.

jueves, 7 de abril de 2016

Stalin mató de hambre a siete millones de ucranianos


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5 de abril de 2013
Stalin mató de hambre a siete millones de ucranianos
Ha sido uno de los mayores crímenes de toda la historia: el exterminio deliberado, por hambre, de siete millones de ucranianos. Fue una decisión política de Stalin, que pretendía así “disciplinar” al díscolo campesinado de Ucrania

La palabra Holodomor proviene del ucraniano, y significa matar por hambre. El término fue utilizado por primera vez por el escritor Oleksa Musienko en un reportaje presentado a la Unión de Escritores Ucranianos de Kiev en 1988.

Stalin mató de hambre a siete millones de ucranianos
En el cuarto sábado del mes de Noviembre, en Ucrania y en las comunidades ucranianas de todo el mundo, se conmemora el acontecimiento y se rinde homenaje a las víctimas del Holodomor. 

Hablando de la Ucrania de hoy, se suele mencionar su excepcional potencial agropecuario, debido a las grandes reservas de sus fertilísimas tierras negras, muy importantes a escala europea y también planetaria. No en vano se la llamaba "el granero de Europa", siendo, a comienzos del siglo pasado, uno de los mayores productores de trigo en el mundo. Por eso es difícil concebir que este país y su pueblo hayan quedado en el ojo de tormenta de la mayor catástrofe mundial del siglo XX, y la mayor de la historia de Ucrania, maquinada como genocidio por hambre. Durante los años 1932/33 murieron, por esta causa, de 7 a 10 millones de personas. El número exacto de víctimas aún no ha podido ser determinado por historiadores y demógrafos, ni tampoco sus tremendas consecuencias sobre las posteriores generaciones. Para ponerle rostro humano a la tragedia baste señalar que, a finales del verano de 1933 y sólo en la región de Kiev, se registraron en torno a 300.000 niños huérfanos sin hogar; un mes más tarde dos tercios de estas criaturas (200.000) ya se dieron por muertas.

La muerte por inanición es una de las más espantosas que se puedan afrontar. Representa, a la vez, la prueba más palpable del carácter criminal del comunismo. Porque la orden de someter a la población civil ucraniana a una hambruna “artificial” partió de las tripas -malditas y bien repletas- del Kremlin. No es propaganda, sino una terrible verdad sacada a la luz por los historiadores y reconocida como tal por todos los países civilizados y las Naciones Unidas.

La plaga del hambre no se desató en Ucrania por sequías, inundaciones, incendios o cualquier otra causa natural. Se desató por odio. Según atestiguan los archivos oficiales de la época, en los momentos previos al terror Ucrania contaba unas enormes reservas de trigo que, por sí mismas, habrían paliado cualquier efecto que sobre la población hubiera sobrevenido por pérdida de las cosechas. Sin embargo, el Gobierno comunista ordenó la venta de esas reservas al exterior y prohibió cualquier intercambio comercial entre zonas rurales, lo que impedía en la práctica el abastecimiento de alimentos en las aldeas.

¿Cómo pudo ocurrir tan horrible crimen sin que haya habido resistencia armada del pueblo afectado y sin que la opinión pública internacional tomara cartas en el asunto?

Con la caída del imperio zarista en 1917, Ucrania, después de sucesivos y correlativos pasos políticos, proclamó su total independencia el 22 de enero del año 1918. Es reconocida por muchas naciones del mundo, incluyendo el gobierno bolchevique de Lenin. 

Después de una corta pero cruenta lucha libertadora en el "cuadrángulo de la muerte", la mayor parte del país quedó incorporada en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), mientras sus territorios occidentales eran repartidos entre Polonia, Checoslovaquia y Rumania.

Ya dueño absoluto del poder en la URSS, en 1928, Stalin aplica su plan quinquenal destinado a convertir el país en un "paraíso terrenal". Todo impedimento para su realización debería ser eliminado. El individualismo ucranio era un obstáculo. Así comienza la era del terror contra la Iglesia y la dirigencia nacional ucrania. Se arrestan, fusilan o deportan a Siberia millares de líderes religiosos e intelectuales, científicos, estudiosos, artistas y poetas.

En 1930, se ordena que la colectivización de la tierra deba ser completada, a más tardar, en dos años. Las tierras de los kulaks y todas sus pertenencias son confiscadas por el Estado. Miembros de choque del partido comunista son traídos de las ciudades para "ayudar" en la colectivización. El que se opone es denunciado y deportado. Los impuestos, pagaderos en granos, se aumentan exageradamente, obligando así a los campesinos a incorporarse a las granjas colectivas, donde estos impuestos son tres veces menores.

El aniquilamiento físico masivo de los agricultores ucranios, por medio del hambre artificial, fue un consciente acto terrorista de un sistema político contra gente pacífica, a cuya consecuencia desapareció no sólo una numerosa capa de prósperos y libres campesinos-empresarios, sino también varias generaciones de la población rural. Fueron socavadas las bases sociales de la nación, sus tradiciones, su cultura espiritual y autóctona.

Según el conocido científico estadounidense James Mace: "La colectivización forzada fue una tragedia para todo el campesinado soviético, pero para los ucranios fue una tragedia en particular. Tomando en cuenta la casi total destrucción de las elites urbanas, la colectivización representaba su aniquilamiento como organismo social y factor político.

Por orden del gobierno se prohibía todo tipo de comercio en las aldeas, se impedía el abastecimiento de productos alimenticios, se perseguía y se condenaba a diez años de prisión (que en la Rusia de la época equivalía a una muerte segura) o fusilamiento cualquier forma de utilización de pan como pago por el trabajo, en las regiones que no hubieran cumplido con las cuotas establecidas de entrega de granos. 

En la primavera de 1933 el Holodomor llegó a su punto culminante. Murieron de hambre 25.000 personas por día, 1.000 por hora y 17 seres humanos por minuto. Probablemente, tomando en cuenta los resultados del censo poblacional del año 1937, la pérdida de vidas como consecuencia del agotamiento físico total, del tifus, de envenenamientos gastrointestinales, canibalismo, represiones, suicidios, debido al desorden psíquico y colapso social, representaba, en el territorio de Ucrania, a ocho millones de personas, aproximadamente.

Por su direccionamiento antiucranio y por la magnitud en su aplicación, el Holodomor de los años 1932/33 se reveló como el arma más terrible de destrucción masiva y de esclavización social de los campesinos, utilizada por el régimen totalitario.

A pesar de su extraordinaria crueldad, el caso ucraniano no fue más que un capítulo del terror comunista en el mundo, que los historiadores cifraron, en 1998, en unos 100 millones de muertos acumulados a lo largo de su sanguinaria historia.

Fuentes:
http://segundaguerramundial.forogratis.es/genocidio-de-ucrania-en-la-segunda-guerra-mundial-t7861.html
http://unionhispanoamericana.wordpress.com/2007/10/23/stalin-mato-de-hambre-a-siete-millones-de-ucranianos/

Fotografías:
http://talcana.blogspot.com.es/2011/12/holodomor-el-genocidio-olvidado.html
http://ucraniabierta.blogspot.com.es/2011/09/hambruna-en-ucrania-1932-1933.html
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viernes, 11 de marzo de 2016

Transición o muerte



marzo 10, 2016 - 
Luis Ugalde *

Fracasó estrepitosamente  la apuesta “revolucionaria” de llevar a Venezuela a su felicidad con una economía sin empresa privada productiva, gracias a la infinita renta petrolera, en manos de un gobierno repartidor. No sólo se pudrió Abastos Bicentenario; está podrido todo y el gobierno va a la deriva sin brújula. Ante la rotunda y definitiva derrota del modelo, lo único sensato es reconocer la realidad y abrirse a la transición: desde la actual catástrofe hacia una nueva base sólida para reconstruir. Lo malo es que los mesianismos llevan a perder todo realismo y sensatez y apuestan a milagros de última hora.

En 1944 Hitler estaba derrotado, luego del decisivo avance soviético y de los exitosos desembarcos aliados en Sicilia y Normandía. Alemania estaba agotada y el nazismo en agonía terminal. Así lo entendieron muchos de sus generales y ministros y buscaron alguna forma de negociación y rendición con una transición menos costosa y un final menos terrible para los pueblos, salvando lo salvable. Hitler los tachó de cobardes y traidores, y siguió delirando con secretas bombas prodigiosas de última hora y divisiones militares salvadoras, que no existían e intentó la absurda defensa de Berlín  con niños de 15 años, cuando la toma por las tropas rusas era inevitable e inminente. El dilema de Hitler era triunfo o muerte. Como el triunfo era imposible, la muerte era segura, para él y para millones más.

En Venezuela hoy muchos generales, ministros y exministros ven que este modelo “revolucionario” ha fracasado y que es suicida aferrarse a él. Frente a esta actitud suicida, a nosotros nos queda la transición organizada para disminuir la destrucción y poner las bases nacionales para la reconstrucción.  Pero en el gobierno hay hitleritos – salvando las distancias- que prefieren la ruina total del país, antes de reconocer su fracaso y abrirse a los cambios necesarios para que tengamos comida, medicinas y seguridad con una democracia plural y sin presos políticos, abierta en sí y al mundo. Esa cerrazón lleva al cogollo a anunciar fórmulas salvadoras sin salirse de la revolución. Toman  decisiones que dan más bolívares al gobierno, pero agravan la escasez y la inflación y no  cambian las dos condiciones indispensables y conectadas: 1) estimular de verdad la confianza, la productividad y la producción nacional y 2) promover el ingreso al país de dólares por préstamos y renegociación de la deuda y por la creación de situaciones atractivas y estimulantes para la inversión y producción. Ambas cosas sólo se pueden dar desde la aceptación del fracaso del modelo y el impulso decidido  a una alianza de las políticas de estado con el renacer de las empresas privadas y la movilización de una sociedad plural, impulsando la transición desde la ruina actual hacia el terreno firme para reconstruir entre todos. Serían funestos una mega-explosión social, o un golpe militar (ya estamos en gobierno militar). Necesitamos una transición promovida desde la oposición y desde el gobierno para hacer realidad  el cambio con el menor costo y  condiciones para unirnos en la reconstrucción eficaz. Sería insensato pensar que la reconstrucción se puede dar con solo medio país, o aferrados al fracasado modelo “revolucionario”.

Se entiende que el cogollo del poder se resista a la transición. Para su ideología (y la del 15 % de seguidores) es imposible reconocer que los empresarios demonizados y los “imperialistas” deban ser parte de la solución y que estos tienen lo que más le falta al gobierno actual. Los “revolucionarios” temen que, sin fanatismo y fundamentalismo ideológico, se queden sin seguidores. La otra resistencia viene de la desesperación de aquellos que están corrompidos en el poder y han cometido sistemáticas violaciones de la Constitución; su problema es adónde ir como refugio cuando esto cambie. Hay delitos que no prescriben y cuyo juicio y castigo trascienden las fronteras.

Transición o muerte. Hitler ya derrotado escogió la muerte para sí y la destrucción y muerte para  lo que quedaba de Alemania. En Venezuela los que todavía están en el poder -militares y civiles- y no han cometido delitos tienen que escoger la transición hacia la vida y la reconstrucción. Lo más sensato parece ser la pronta renuncia de Maduro – voluntaria o inducida-, para caminar juntos con bases políticas y constitucionales hacia el éxito: del actual empobrecimiento masivo y corrupción a la superación de la pobreza en democracia social y con economía de mercado, dentro del bien común y la Constitución.

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*Luis María Ugalde Olalde nació en Bergara-País Vasco-España el 2 de diciembre de 1938.

Luis Ugalde s.j es Licenciado en Filosofía y Letras, Teología y Sociología. También es Especialista en Historia Económica y Social de Venezuela, Magister Scientiarum en Historia y Doctor en Historia. Dichos estudios los realizó en universidades en Colombia,Alemania y Venezuela.

Desde 2008 es Individuo de Número de la Academia de Ciencias Políticas y Sociales de Venezuela. Obtuvo el Premio Nacional de Periodismo, mención opinión, en el año 1997; y es que, desde 1991 es columnista en diversos periódicos, siendo el más destacado El Nacional. Ha escrito más de 100 artículos en diversas revistas especializadas, y ha sido autor y coautor de treintena de libros Ha sido profesor universitario en la Universidad Católica Andrés Bello, la Universidad Central de Venezuela, el Instituto de Teología para Religiosos (ITER) y la Universidad del Zulia desde 1973.

En la UCAB, Ugalde fue Vicerrector Académico (1986-1990), y Rector (1990-2010). También fue Presidente de la Asociación de Universidades de la Compañía de Jesús de América Latina (AUSJAL) hasta el 2009. Entre otros cargos destacados, fue Director de la revista SIC (1976-1979); Superior Provincial de la Compañía de Jesús en Venezuela (1979-1985). Desempeñó la Presidencia de la Conferencia de Religiosos de Venezuela (1982-1986). Además fue miembro del Consejo Presidencial para la Reforma del Estado (COPRE), miembro de la Comisión Presidencial para la Reforma de la Seguridad Social y Prestaciones Sociales, y miembro del Social Equity Forum del Banco Interamericano de Desarrollo en Washington.

Jornada típica

En 1990 Luis Ugalde s.j se convirtió en el sexto rector de la Universidad Católica Andrés Bello. Desde ese entonces, ha ejercido su cargo con tesón. Su jornada comienza a las 6 am y en muchas ocasiones se extiende más de doce horas. Su labor también implica traspasar las fronteras, bien sea para atender problemas de la Compañía de Jesús, lograr aportes para la universidad o dilucidar la coyuntura venezolana actual. 

Su lugar de trabajo, en el piso 3 del edificio de Servicios Centrales, parece una clínica en donde se viven días intensos de actividades: los teléfonos suenan todo el tiempo, las secretarias van de un lado a otro, hay muchas citas de personas para atender (desde un jardinero hasta medios de comunicación), y es que todo confluye en el rectorado. 

No obstante, el Padre Ugalde se ha caracterizado por ser activo, atento, y cercano. Llega a su oficina con detalles para brindar a sus empleados, quienes se sienten completamente consentidos y queridos. Además, gracias al tiempo han logrado forjar una linda confianza que ha estrechado los lazos afectivos. Quienes trabajan con el Padre Ugalde aseguran que son afortunados por tenerlo, ya que los guía, orienta, aconseja y está con ellos en los malos momentos.  


Amante de la naturaleza
El Padre Ugalde también es amante de la naturaleza y de los ambientes verdes. Tiene espíritu de jardinero, ya que vela porque los jardines de su universidad y de su oficina estén muy bien cuidados y atendidos en todo momento. Es de los que por donde pasa recoge los desechos que no estén en una papelera de basura. De ésta forma logra que la gente se sienta bien en su lugar de trabajo y estudio.
Nuevas responsabilidades

El padre Luis Ugalde s.j. fue nombrado Director de Cerpe (Centro de Reflexión y de Planificación Educativa de los Jesuitas) con la responsabilidad de coordinar los equipos y comisiones de las diversas modalidades y niveles de la educación ignaciana en Venezuela. Asumirá el cargo en los próximos meses y residirá en Caracas.  

Ugalde s.j. hace pocos meses fue nombrado delegado de Educación del Equipo Central de la Conferencia de Provinciales Jesuitas de América Latina (Cpal). Esa responsabilidad comprende las diversas actividades educativas de los jesuitas, como colegios (100), universidades (30) y Fe y Alegría con más de 1000 centros. La sede del equipo central de Cpal  está en Río de Janeiro, pero Ugalde atenderá esta responsabilidad educativa desde Caracas y la combinará con la de director de Cerpe.

domingo, 24 de enero de 2016

La crisis en Venezuela puede sacar a Maduro del poder



VENEZUELA
 ENERO 27, 2015 10:55 PM

                         El rápido deterioro de la economía venezolana, marcado por angustiantes niveles de escasez que mantienen los anaqueles de los supermercados vacíos, está empujando al régimen de Nicolás Maduro hacia una nueva etapa de inestabilidad política que podría incluso conducir a un cambio de gobierno, dijo la firma de inteligencia empresarial IHS Country Risk-Foresight.
 El precio de la canasta básica de alimentos casi se duplicó durante el 2014 en Venezuela. Los venezolanos se han visto forzados a hacer largas colas para conseguir alimentos y productos de primera necesidad. En la imagen, un supermercado de Caracas, en enero. El precio de la canasta básica de alimentos casi se duplicó durante el 2014 en Venezuela. Los venezolanos se han visto forzados a hacer largas colas para conseguir alimentos y productos de primera necesidad. En la imagen, un supermercado de Caracas, en enero.
Los venezolanos se han visto forzados a hacer largas colas para conseguir alimentos y productos de primera necesidad. En la imagen, un supermercado de Caracas, en enero. JUAN BARRETO AFP/Getty Images
ANTONIO MARIA DELGADO

  El rápido deterioro de la economía venezolana, marcado por angustiantes niveles de escasez que mantienen los anaqueles de los supermercados vacíos, está empujando al régimen de Nicolás Maduro hacia una nueva etapa de inestabilidad política que podría incluso conducir a un cambio de gobierno, dijo la firma de inteligencia empresarial IHS Country Risk-Foresight.

Pero el colapso del régimen bolivariano se produciría solo si la ya agobiante escasez que padecen los venezolanos empuja a la población hacia un estallido social de grandes proporciones, y las probabilidades de que Maduro sobreviva son aún mayores que las de que pierda el poder, según el informe preparado por el analista para América Latina de IHS, Diego Moya-Ocampos.

Aún así, no hay dudas de que Maduro enfrenta uno de los peores momentos en la historia del chavismo.

Si la economía sigue deteriorándose al acelerado ritmo de los últimos días, entonces, el descontento – registrado en los últimos días bajo la forma de conatos agitación social y saqueos– podría aumentar para afectar la estabilidad del gobierno, cambiando totalmente el juego en Venezuela, dijo el informe.

El recrudecimiento del descontento social “llevaría el escenario de que Maduro sea obligado a renunciar de uno de baja probabilidad a uno de alta”, resaltó el análisis.

“No obstante, el gobierno hasta el momento ha demostrado tener un control significativo sobre el Estado y, cada vez más, sobre los medios privados de comunicación (además de sobre el poderoso sistema público de medios de comunicación), además de un aparato represivo que todavía es capaz de neutralizar protestas antes de que se generalicen”, agregó.

Los problemas económicos del país están siendo agravados por la abrupta caída de los precios del petróleo, en un país donde las ventas de crudo generan el 96 por ciento de las monedas duras que ingresan al país.

Las autoridades del régimen no cuentan con planes de contingencia para contrarrestar la caída de los precios, que han bajado desde los niveles de $95 por barril que registraban en septiembre a los $39.19 con que cerraron la semana pasada.

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Según el informe, el gasto público o social del régimen no puede ser garantizado bajo el actual modelo económico, que no puede ser sostenido bajo los actuales precios.

La estabilidad política está intrínsicamente vinculada a la habilidad del presidente de administrar las finanzas del país y prevenir el descontento social generalizado.

“Este es especialmente el caso dentro de los barrios pobres de Venezuela, dado a que la renta petrolera ha sido usada para suministrar alimentos a precios subsidiados”, resaltó el informe.

Por otro lado, el informe advierte que la popularidad de Maduro ha caído ha niveles alarmantemente bajos, sumando solo 22 por ciento, según datos de la encuestadora Datanalisis.

Otros sondeos de opinión, sin embargo, colocan la popularidad del gobernante por debajo del 15 por ciento.

Según el análisis, el régimen bolivariano ya no tiene posibilidades de conseguir financiamiento en los mercados internacionales, en momentos en que los precios de los bonos soberanos del país ya dan por descontado que el país incurrirá en un incumplimiento de pagos en algún momento en los próximos tres años.

Pero IHS cree que el gobierno seguirá cumpliendo con sus obligaciones ante Wall Street, por lo menos por este año.

No obstante, la situación podría cambiar en los proximos años si los precios del crudo no mejoran.

Los pronósticos de un año de intensa volatilidad brindados por IHS coinciden con las conclusiones de la firma Stratfor, que advirtió recientemente sobre el riesgo de que sectores dentro del chavismo decidan actuar para remover a Maduro en vista de su incapacidad por resolver la grave crisis económica del país.

“Las potenciales acciones contra Maduro de parte de rivales internos son también un riesgo posible para el presidente. Rumores que han circulado en Caracas desde inicios del año sugieren que facciones políticas no identificadas dentro del gobierno planean sacar a Maduro del poder”, declaró Stratfor en un informe publicado la semana pasada.

“Pero los problemas económicos de Venezuela son estructurales –la remoción de Maduro no los resolvería– y en todo caso, sería difícil ejecutar un golpe de Estado bajo un ambiente político tan fragmentado”, señaló la firma.

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sábado, 29 de agosto de 2015

Cien años de Ingrid Bergman, la estrella que brilló por su naturalidad.

La actriz sueca, que nació el 29 de agosto de 1915, falleció en Londres el día que cumplía 67 años

 
La actriz en Roma en 1950
EL BLOG OPINA
                          Poco más podemos agregar en este breve nota que nos recuerda a una estrella irremplazable en la historia del CINE. Una actriz con un profesionalismo tan espontaneo, dotada de una calidad interpretativa natural que los grandes directores les era menester incluirla en sus producciones para valorizar su personal quehacer cinematográfico.
   
JULIO BRAVOJULIOBRAVO1963 / MADRID
Día 29/08/2015 - 13.11h

                                   La actriz sueca, que nació el 29 de agosto de 1915, falleció en Londres el día que cumplía 67 años
Cien años de Ingrid Bergman, la estrella que brilló por su naturalidad
ABC
«Creo que ella eligió morir el mismo día que había nacido; hay una especie de simetría en ello, es algo que le gustaba. Y es apropiado, fue como cerrar el círculo de su vida». Son palabras de Pia Lindstrom, la hija mayor de Ingrid Bergman, que hoy, 29 de agosto, hubiera cumplido cien años. La actriz sueca, uno de los grandes mitos de la época dorada de Hollywood, es recordada hoy en todo el mundo. Suecia y Estados Unidos le dedican un sello de correos; en Estocolmo se ha estrenado, con la presencia de sus cuatro hijos, un documental sobre su vida con material inédito, y el MoMA neoyorquino inaugura hoy un ciclo de proyecciones de sus películas -también lo hace, en Madrid, el Circulo de Bellas Artes-, entre las que figuran algunos de los títulos míticos de la historia del cine: «Encadenados», «Sonata de otoño», «Luz que agoniza», «Juana de Arco» y, sobre todo, «Casablanca».
La actriz en "Casablanca"
Isabella Rossellini, la más popular de sus hijas, ha dicho de ella por su parte que «gustaba a las mujeres porque veían en ella su misma naturalidad». Su hermano Roberto la ha definido así: «Fue una mujer libre, independiente, valiente y muy moderna. Rendirle homenaje a ella es rendírselo a todas las mujeres».

Son dos testimonios cercanos e íntimos sobre una mujer que se alejaba del canon de las grandes estrellas de Hollywood, que ofrecía a las cámaras la serenidad de su mirada y la sencillez de su gesto; de una actriz que enamoró a directores como Alfred Hitchcock -con el que trabajó en tres ocasiones-, Víctor Fleming, Stanley Donen o Michael Curtiz; que rodó en cinco idiomas (sueco, alemán, inglés, italiano y francés) y que obtuvo tres Oscar, por «Luz que agoniza» (1974), «Anastasia» (1956) y «Asesinato en el Oriente Express» (1974). Según el American Film Institute, es la cuarta estrella de Hollywood más importante, solo por detrás de Katharine Hepburn, Bette Davis y Audrey Hepburn.

Ingrid Bergman tenía una sonrisa tibia y una mirada transparente, a la que se asomaba con frecuencia la melancolía. Tal vez eran las huellas de su infancia: perdió a su madre cuando apenas tenía dos años y a su padre una década después. Siempre quiso ser actriz: «Cuando salí del escenario, yo estaba de luto, estaba en un funeral. El mío. Fue la muerte de mi ser creativo», contaba al recordar su primera audición en la Royal Dramatic Theater School de su ciudad natal, Estocolmo. Tras una docena de películas en Suecia el productor David O. Selznick la llevó a Estados Unidos en 1939 para una nueva versión de «Intermezzo». Y solo tres años más tarde, llegó «Casablanca». la historia de amor imposible con Humphrey Bogart -«siempre nos quedará París»- hizo que Ingrid Bergman se convirtiera en una estrella.

Su carrera tomaría un nuevo giro en 1949. Fascinada por el cine de Roberto Rossellini, le escribió diciéndole cuánto le gustaría trabajar con él. Lo hicieron en la película «Stromboli»... Y se enamoraron. La actriz quedó embarazada, y Hollywood la repudió -Ingrid Bergman ya estaba casada con un médico sueco-; el asunto se trató incluso en el Senado de Estados Unidos, que la calificó como «una influencia poderosamente maligna». «La gente veía en mí a Juana de Arco y me convirtió en una santa. No lo soy, solo soy una mujer, otro ser humano», declaró.


Tras siete años de matrimonio llegó el tercer cambio en su vida. La actriz sueca retomó su carrera en Estados Unidos, donde el escándalo que la obligó a emigrar se había ido diluyendo como un azucarillo. Alternó el cine con el teatro, Hollywood con Europa, y se casó por tercera vez. Su último papel fue el de la histórica líder israelí Golda Meir, por el que ganó su segundo Emmy, ya a título póstumo. Un cáncer de mama terminó con su vida en Londres el 29 de agosto de 1982, justamente 67 años después de su nacimiento.

domingo, 14 de junio de 2015

La pesadilla que sufrieron los judíos expulsados de España por los Reyes Católicos

«La expulsión de los judíos de Sevilla», de Joaquín Turina Areal 
CÉSAR CERVERA / MADRID ABC Día 14/06/2015 - 16.04h
                «No había cristiano que no tuviese dolor de ellos. Iban por los caminos y campos, por donde iban con muchos trabajos y fortunas, unos cayendo, otros levantando, unos muriendo, otros naciendo, otros enfermando», describió en sus crónicas Andrés Bernáldez
              El Congreso de los Diputados ha aprobado definitivamente esta pasada semana la Ley que concede la nacionalidad española a los sefardíes, los descendientes de los judíos hispano-portugueses que vivieron en la Península ibérica hasta 1492. Una medida que busca más de cinco siglos después reparar las consecuencias del traumático edicto de los Reyes Católicos que obligó a salir del país a miles de judíos por negarse a la conversión al Cristianismo. La odisea vivida por este grupo de españoles arrastró a mujeres, hombres y niños a lugares donde fueron esclavizados, perseguidos y, en algunos casos, expulsados de nuevo a otros territorios.

La expulsión de los judíos de España fue firmada por los Reyes Católicos el 31 de marzo de 1492 en Granada. Lejos de las críticas que siglos después ha recibido en la historiografía extranjera, la cruel decisión fue vista como un síntoma de modernidad y atrajo las felicitaciones de media Europa. Incluso la Universidad de la Sorbona de París trasmitió a los Reyes Católicos su satisfacción por una medida de aquella índole. La mayoría de los afectados por el edicto eran, de hecho, descendientes de los expulsados siglos antes en Francia e Inglaterra. Salvo en España, los grandes reinos europeos habían acometido varias ráfagas de deportaciones desde el siglo XII. Así, el Rey Felipe Augusto de Francia ordenó la confiscación de bienes y la expulsión de la población hebrea de su reino en 1182. Una medida que en el siglo XIV fue imitada otras cuatro veces (1306, 1321, 1322 y 1394) por distintos monarcas galos. No en vano, la primera expulsión masiva la dictó Eduardo I de Inglaterra en 1290.

Las consecuencias de un éxodo moderno
El edicto español de 1492 establecía que los judíos tenían un plazo de cuatro meses para abandonar el país. Les estaba permitido llevarse bienes muebles, pero les prohibía sacar oro, plata, monedas, armas y caballos, lo cual complicaba mucho que los judíos españoles pudieran iniciar nuevos negocios en otros territorios. El elevado volumen de refugiados tampoco ayudaba a que alguien quisiera recibirlo con los brazos abiertos. En tiempos de los Reyes Católicos, siempre según datos aproximados, los judíos representaban el 5% de la población de sus reinos con cerca de 200.000 personas. De todos estos afectados por el edicto, 50.000 nunca llegaron a salir de la península pues se convirtieron al Cristianismo y una tercera parte regresó a los pocos meses alegando haber sido bautizados en el extranjero. Y aunque algunos historiadores han llegado a afirmar que solo se marcharon definitivamente 20.000 habitantes (el hispanista británico John Lynch lo eleva a entre 40.000 y 50.000), lo cierto es que la persecución se prolongó durante todo el siglo XVI provocando un silencioso goteo de salidas por parte de falsos conversos. Por lo pronto, regresaran o no, al menos 150.000 se lanzaron a los caminos en 1492.


MUSEO DEL PRADO Expulsión de los judíos de España, cuadro de Emilio Sala

                            En previsión de posibles agresiones por parte de la población cristiana, los Reyes Católicos facilitaron a este grupo de españoles expulsados de su tierra un documento de seguridad donde se reclamaba respeto hacia ellos a las autoridades y al pueblo. Una medida que no evitó la trágica estampa de miles de hombres, mujeres y niños cargando con sus escasas pertenecías por los maltrechos caminos del periodo. «No había cristiano que no tuviese dolor de ellos. Iban por los caminos e campos por donde iban con muchos trabajos y fortunas, unos cayendo, otros levantando, unos muriendo, otros naciendo, otros enfermando», describió en sus crónicas Andrés Bernáldez.

«En el Magreb, muchos de ellos encontraron la muerte en la travesía, o la esclavitud»
La mayoría tomó la desafortunada decisión de dirigirse a los reinos cercanos de Portugal y Navarra, donde sufrieron otra vez el oprobio de nuevas expulsiones en 1497 y en 1498, respectivamente. Desde Portugal, un gran porcentaje se dirigió al Norte de Europa, evitando la matanza de Lisboa en 1506 o las deportaciones masivas a Santo Tomé y Príncipe (en el golfo de Guinea) reservadas para los judíos que omitieron las órdenes de la Corona portuguesa. Los refugiados de Navarra se instalaron en Bayona en su mayoría, donde también fueron expulsados poco después. Y los que decidieron dirigirse a Italia gozaron de suerte dispar según el lugar elegido. En Nápoles, a punto de integrarse completamente a la Corona de Aragón, su permiso de residencia fue muy limitado y, en 1541, fueron desplazados definitivamente del territorio. Génova, que ya había prohibido el acceso a este grupo en el pasado, procedió a vender como esclavos a los que accedieron sin permiso a su república. Paradójicamente, los Estados Pontificios –donde se encontraba la sede de la Iglesia católica– no tomaron el camino de la expulsión hasta finales del siglo XVI.
Así y todo, la fortuna de los europeos fue mejor que la de los que viajaron al norte de África. «En el Magreb, en particular Marruecos, muchos de ellos encontraron la muerte en la travesía, o la esclavitud en los barcos de los moros, que les habían hecho creer que tendrían un viaje sin problemas», explica la historiadora Béatrice Leroy. Solo los que se refugiaron en el Imperio otomano, acostumbrado a sacar rédito de sus tratos con esta comunidad, pudieron gozar de cierta estabilidad. El sultán Bayaceto II permitió el establecimiento de los judíos en todos los dominios de su imperio, enviando navíos de la flota otomana a los puertos españoles y recibiendo a las figuras más ilustres personalmente. «Aquellos que les mandan pierden, yo gano», afirmó el sultán, según recoge la tradición, como reproche al error cometido por los Reyes Católicos.

Judío sefardí en Argelia, fotografiado en 1890
                             El odio inicial hacia España de los sefardíes –llamados así en referencia al territorio de Sefarad, el nombre que recibe la Península ibérica en lengua hebrea– dejó paso con el transcurso de los siglos a una especie de añoranza por la amada tierra de sus ancestros. Todavía hoy, España es sinónimo de nostalgia para la comunidad sefardí, que ha mantido vivos sus lazos con la cultura ibérica a través de sus costumbres y su lengua. A modo de ejemplo, se pueden encontrar lugares, como algunas zonas de Bulgaria, donde aún se habla el ladino, un idioma procedente del castellano medieval.

En la actualidad, la comunidad sefardí alcanza más de dos millones de integrantes, la mayor parte de ellos residentes en Israel, Francia, Argentina, Estados Unidos y Canadá. Su presencia también es reseñable en los antiguos territorios pertenecientes al Imperio español, donde se refugiaron tras la persecución sufrida a manos de los nazis durante la II Guerra Mundial en busca precisamente de una cultura y una lengua que aún les resultaban familiares.

domingo, 10 de mayo de 2015

Alemania: La cara oculta del éxito económico


En el país hay cerca de 7,5 millones de personas con ***'minijobs'
La locomotora germana renquea
LUIS DONCEL Berlín 10 MAY 2015 - EL PAÍS ESPAÑA

                                                    El milagro alemán guarda unos cuantos cadáveres en el armario. Las cifras récord de empleo y las saneadísimas cuentas públicas que exhibe la primera economía europea tienen su reverso en una desigualdad en niveles máximos, un porcentaje creciente de la población que queda por debajo del umbral de pobreza, y el número cada vez mayor de trabajadores —dos millones el año pasado, un 13% más que en 2011— que para llegar a fin de mes necesitan dos o incluso más empleos. “Nunca la diferencia entre ricos y pobres había sido tan grande en este país”, sintetiza Ulrich Schneider, gerente del Paritätischen Wohlfahrtsverband, una organización que engloba a más de 10.000 ONG que operan en toda Alemania.

Schneider recibe en uno de esos luminosos y modernos despachos que tanto abundan en el centro de Berlín. Pero su discurso difiere bastante del habitual entre gran parte de los políticos y empresarios de la capital alemana. “Es cierto que estamos en niveles récord del número de ocupados. Pero también que cada vez nos encontramos con más gente que entra en la categoría de ‘trabajadores pobres’. Y hay que tener en cuenta que las estadísticas de empleo incluyen a 7,5 millones de personas con un minijob”, asegura.

Las estadísticas dan la razón a Schneider. En los últimos 15 años no solo han caído los ingresos disponibles de las familias. El reparto de la riqueza también se ha hecho más desigual. “La desigualdad es el gran reto al que se enfrenta Alemania en los próximos años. Es un problema que además, lejos de ir solucionándose, se va a agravar en el futuro”, asegura el economista Marcel Fratzscher, presidente del prestigioso think-tank DIW.

Alemania se ha acercado en los últimos años a los países industrializados más desiguales en el reparto de los ingresos, quedando aún a una distancia considerable de EE UU o Reino Unido. Pero en lo que sí es campeona la locomotora europea es en la disparidad de la riqueza que acumulan sus ciudadanos más ricos y más pobres. Un estudio del DIW publicado el año pasado mostraba que ningún otro país de la eurozona muestra una diferencia tan grande entre el patrimonio de unos y otros. Este resultado se explica en parte porque la propiedad de la vivienda no está tan extendida como en países como España.

Una de las virtudes del Paritätischen Wohlfahrtsverband es que, de vez en cuando, consigue abrir un debate al poner un espejo nada favorecedor a Alemania, un país acostumbrado en los últimos años a nadar en la autosatisfacción. Lo lograron hace un par de meses, cuando publicaron un informe en el que calculaban que el 15,5% de la población —unas 12,5 millones de personas— viven por debajo del umbral de la pobreza.

Schneider admite que estas cifras pueden ser equívocas, porque con el criterio de la UE —que considera como pobres a todos aquellos que tienen unos ingresos por debajo del 60% de la media— se incluye también a estudiantes o a personas que, por las circunstancias que sean, caen momentáneamente por debajo de esa frontera del bienestar. Pero incluso deshaciéndose de estos grupos de población, las estadísticas muestran que un 10% de los alemanes dependen de la asistencia social para llevar una vida digna.  

*** ¿Qué es un Mini-Job?
Un Minijob es una modalidad de contrato de trabajo existente en Alemania que está sujeta a unas condiciones fiscales y de contribución a la Seguridad Social más favorables que las normales. Por este motivo, se trata de la forma de contratación más extendida cuando el trabajador no gana más de 450 € al mes o no se trabaja más de 50 días o dos meses al año. Si encuentras un primer trabajo poco cualificado en Berlín (camarero, servicio de limpieza, etc.), éste será en principio el tipo de contrato que recibirás.

¿Qué tiene de especial?

El beneficio de dicho contrato para tí es que estás exento de pagar impuestos o contribuciones sociales, a excepción del seguro de pensiones de jubilación, del que quedarás asimismo exento si así lo solicitas. El empleador asume por sí solo las contribuciones al seguro de enfermedad, de accidentes, etc. , si bien dichas contribuciones son mucho más bajas de lo normal.

Con un Minijob tienes los mismos derechos laborales y sociales que el resto de trabajadores, entre otros el derecho de protección frente al despido o el derecho a que se te continúe remunerando en caso de enfermedad.

Mini-Job versus autónomos

Como ahora hay mucha gente en Berlín que está buscando un Minijob, los empleadores con menos escrúpulos han dejado de ofrecer la contratación en la modalidad de Minijob, que les supone unos gastos de personal, y exigen a los trabajadores que se hagan autónomos y pasen facturas en base a las horas trabajadas. Es necesario que sepas que se trata de una merma considerable de tus derechos y condiciones. Por ejemplo, si te pones enfermo como autónomo, no vas a cobrar salario mientras que si te pones enfermo con un Minijob, se te seguirá pagando el salario.